Con el propósito de fortalecer el bienestar de sus equipos profesionales y promover herramientas para enfrentar las exigencias propias de su labor, los proyectos DCE Rovnost y DCE Barazi de Fundación PRODERE desarrollaron un taller de autocuidado orientado al manejo del estrés.
La actividad se realizó el pasado 19 de junio en el Centro Comunitario de la Universidad de Los Lagos y fue posible gracias a una articulación con las redes territoriales que permitió gestionar una charla especializada impartida por profesionales de este centro.
La instancia reunió a ambos equipos en un espacio de aprendizaje, reflexión y fortalecimiento del bienestar laboral, donde los participantes conocieron diversas técnicas para reconocer los signos de tensión emocional y adquirir estrategias prácticas para su manejo. La metodología, desarrollada de manera participativa y con apoyo de material gráfico favoreció una experiencia cercana, significativa y reforzó la importancia del trabajo colaborativo para el cuidado de los equipos.
Para la directora de DCE Rovnost Osorno, Katherine Rodríguez, el encuentro cumplió plenamente los objetivos propuestos.
“El propósito de la jornada fue fomentar el reconocimiento de las señales de estrés y entregar distintas técnicas para gestionarlo. Logramos generar un ambiente muy necesario de intercambio de experiencias para enfrentar situaciones adversas y abordarlas como equipo. Además, el enfoque participativo complementado con recursos visuales hizo que la iniciativa fuera muy enriquecedora para todos los participantes.”
Por su parte, Fernanda Vega, Coordinadora Intersectorial y Analista Técnico de la Fundación destacó el valor institucional de este tipo de actividades.
“Considero que experiencias como esta constituyen una buena práctica, en tanto contribuyen al bienestar de los equipos, favorecen la prevención del desgaste profesional y refuerzan la importancia del autocuidado como un componente esencial para el adecuado desarrollo de las intervenciones con niños, niñas, adolescentes y sus familias.”
El taller finalizó con un almuerzo de camaradería, instancia que permitió fortalecer la cohesión entre los equipos y promover un clima laboral positivo, reafirmando la importancia de generar espacios de encuentro entre quienes desarrollan una labor de alta exigencia emocional.








